Para la tía Clara
- Tomás Tedesco
- 2 days ago
- 2 min read
Quiero desprender el tiempo
de su lugar, quiero desalojarlo y atarlo,
lentamente parando sus engranajes
hasta que lleguemos
a un momento donde
tú y yo todavía existimos
juntos en este mundo.
En este momento,
veo tus brazos cansados,
alzados encima de tu cabeza,
todavía tratando de ser
una anfitriona afectuosa.
Tu espalda está arqueada,
muy redonda en algunas zonas
y muy huesuda en otras,
y contraída hacia adelante,
por el peso de casi un siglo.
Pero no te vence el
volumen del tiempo.
Te vence cada minuto
que pasas sola en tu casa,
cada mes menos capaz
de caminar, cada cuatrimestre
recordando menos, preguntando
más de las mismas preguntas
y reconociendo que
estás yendo en círculos.
Si tuviese que definirlo,
lo que más admiro de vos
es tu coraje, y el valor
que tenés cuando me decís:
te extraño, ¿cuándo vuelven?
Ojalá que nos veamos pronto
para almorzar, si Dios quiere.
También aprecio tus bendiciones,
cuando me decís que me va a ir bien
y que voy a estar bien
porque soy una buena
persona.
Tus palabras son la aseguranza
más poderosa del mundo,
y cuando te escucho decirlas,
siento que me estoy adelantando
al final del libro, y ahora se
que el personaje principal triunfa,
aunque no sepa cómo llegará ahí.
El tiempo ha sido generoso con nosotros
y por la mayor parte, estoy feliz
de que me convertí en un adulto
en otro país.
Pero cómo deseo estar de vuelta
en la secundaria,
tomando el colectivo 110
o el 15, para que almorcemos juntos,
como deseo que pudiese
darte más tiempo juntos,
porque este simple acto,
es mi manera de decir te quiero.
Pero no es posible,
así que te veré en WhatsApp y en mis sueños.
También deseo que te
hubieras casado con alguien
que te amara, pero no puedo
empujar las paredes del tiempo,
y tomar una decisión diferente por ti.





Comments